Durante su permanencia en Milán y en Zoagli, Xul comenzó a trabajar en un
proyecto ambicioso, definiendo nuevos espacios de religiosidad. Se trata de proyectos
arquitectónicos -algunos de ellos titulados Catedral- que desarrolló en sus pinturas a partir
de 1918 y que contienen una clara referencialidad a las catedrales medievales. En el espacio
central de la superficie pictórica Xul despliega la fachada del edificio v rodeándola, a
manera de orla, cada uno de los elementos arquitectónicos interiores, a veces cortes
transversales, columnas -con variedad de capiteles y frisos-, puertas y también ventanas
con sus vidrios coloreados, telas y colgajos. Estos elementos se apartan generalmente de la
rigidez de la geometría, aunque en el origen de algunos se encuentre en ella: otras veces,
columnas y capiteles denotan un antropomorfismo que hace cobrar vida a la arquitectura.
Provectos que no alcanzan el plano de ejecución, sin embargo, denuncian su propia
concepción del arte, el de una obra de arte total en la que se funden arquitectura, pintura y
escultura. Xul recupera ademas la idea del artista como artesano y sus provectos remiten
directamente a su concepción de un espacio destinado a la práctica religiosa y que es
también, como lo era en sus orígenes, un espacio comunitario. Idea que ha de reaparecer y
cobrar forma definitiva veinte años después con la fundación del Pan Klub y en sus
proyectos arquitectónicos de comienzos de la decada de 1950. |